El intermediario desaparece
No se rompen los oficios, se rompen las capas que solo pasan información de un sitio a otro. El taller sobrevive. La distribuidora pierde la mitad de su razón de existir.
En marzo de 2031, el jefe de compras del cliente grande de Merche le manda un correo cordial. No la van a dejar de necesitar, dice. Simplemente han conectado su sistema con el del fabricante y ahora los pedidos de material corriente se generan solos. Para lo demás, por supuesto, seguirán contando con ella.
Lo que ese correo significa, en la cuenta de resultados de la distribuidora, es que desaparece el 70 % de las líneas de pedido y el 25 % del margen. Las líneas que se van son las fáciles: el material repetitivo, el que no requiere consejo, el que Merche servía bien porque llevaba veinte años sirviéndolo. Las que quedan son las complicadas.
Nadie ha perdido su empleo todavía. Nadie ha sido sustituido por una máquina. Y sin embargo el negocio ha cambiado de naturaleza en un párrafo de un correo.
Ese es el mecanismo de este capítulo, y es distinto del que se cuenta habitualmente.
Lo que se rompe no son los oficios
La forma popular de contar esto es “la IA destruye empleos”: una lista de profesiones condenadas, un porcentaje grande y una fecha. Ese género se equivoca casi siempre, porque razona sobre puestos cuando debería razonar sobre tareas y, sobre todo, sobre márgenes.
Lo que se erosiona entre 2031 y 2033, en mi opinión, no es ningún oficio completo. Es una capa concreta que atraviesa muchos oficios: la intermediación de información. Es decir, cobrar por mover un dato de un sitio a otro, traducirlo de un formato a otro o saber dónde está algo que el cliente no sabía encontrar.
Esa capa ha sido durante décadas una fuente de margen perfectamente legítima. El comercial que sabía qué referencia pedir. El administrativo que trasladaba los datos de la factura al programa. El nivel 1 de soporte que ya se sabía las diez preguntas frecuentes. La gestoría que conocía el impreso.
Es la capa que peor aguanta, porque es exactamente lo que un sistema automatizado hace barato.
La distinción que decide quién sobrevive
Aquí está, en mi opinión, el criterio que separa a los negocios que salen adelante de los que se vacían. No es el sector, ni el tamaño, ni lo digitalizado que estés. Es qué clase de intermediación vendes:
Intermediación de información. Sabes algo que el cliente no sabe y cobras por saberlo. Es lo que se evapora, porque la asimetría de información que la sostenía se acaba.
Intermediación de riesgo y de responsabilidad. No cobras por saber, cobras por responder. Si sale mal, das la cara: ante Hacienda, ante el cliente final, ante la avería del sábado. Eso no se automatiza, porque lo que se compra no es el dato, es que haya alguien a quien reclamar.
La gestoría de Nieves lleva años cobrando por las dos cosas mezcladas en la misma cuota, sin distinguirlas ni en la factura ni en su cabeza. Hacia 2032 la parte de tramitación pura se habrá hundido de precio, porque el cliente puede hacerla solo con un asistente que le sale casi gratis. Y la parte de criterio —qué te conviene, qué te va a revisar Hacienda, qué firmo yo por ti— valdrá más que nunca, precisamente porque todo el mundo tendrá acceso a respuestas plausibles y nadie sabrá cuáles fiarse.
Las gestorías que sobrevivan no serán las que mejor usen la IA. Serán las que hayan separado esas dos facturas a tiempo.
Por qué el taller es el que mejor aguanta
Chema y sus cuatro empleados son, paradójicamente, los menos expuestos de los tres. Cambiar unos amortiguadores exige manos, un puente elevador y alguien que responda si el coche vuelve con un ruido. No hay capa de intermediación de información que quitarle: ya está vendiendo trabajo físico y responsabilidad.
Su riesgo es otro, y es el que anticipaba el primer capítulo: no que le sustituyan, sino que le medien el acceso al cliente. Si el diagnóstico va a bordo del vehículo y el fabricante decide a qué taller se dirige el aviso, Chema no compite por precio ni por calidad: compite por estar en una lista. El día que esa lista exista, su problema no será la IA, será quién la administra.
Es un riesgo real, pero es un riesgo de acceso, no de sustitución. Y se pelea en otro terreno: el regulatorio y el asociativo, no el tecnológico.
Lo que no creo que pase
Un escenario que solo acumula amenazas es un escenario que se está vendiendo. Tres cosas que, en mi opinión, no van a ocurrir en este periodo:
- No va a haber un desplome del empleo administrativo. Habrá reconversión lenta y menos contratación de reposición cuando alguien se jubile. Eso se parece poco a un titular y se nota mucho en un pueblo.
- Las pymes no van a desplegar IA propia a gran escala. La van a consumir dentro del software que ya pagan, igual que en 2026. Quien venda “proyectos de IA a medida para pymes” seguirá vendiendo poco.
- Los intermediarios no desaparecen del todo. Los que aportan crédito, stock inmediato, garantía y una cara visible aguantan bien. Lo que desaparece es cobrar por el catálogo.
Qué haces este trimestre
- Parte tu margen en dos columnas. En una, lo que cobras por saber algo o por mover información. En otra, lo que cobras por responder de algo, tenerlo físicamente o estar disponible. No hace falta precisión contable: con una tarde y una hoja de cálculo sabrás si la primera columna es el 10 % o el 60 %. Esa proporción es tu exposición real.
- Mira tus diez mayores líneas de facturación del año pasado y pregúntate, una a una, si el cliente podría resolverla solo con una herramienta decente. Las que sí, están en cuenta atrás.
- Ponle precio por separado a lo que hoy regalas. El consejo, la urgencia, la firma. Si va incluido en una cuota que se justifica por la tramitación, cuando la tramitación valga cero te quedas sin poder cobrarlo.
- Si dependes de un cliente por encima del 30 %, esa concentración era un riesgo comercial y ahora es además un riesgo estructural: es exactamente el cliente con tamaño para automatizar su aprovisionamiento.
Cómo sabré que me he equivocado
Esto es una apuesta, y una apuesta sin condiciones de derrota es un horóscopo. Consideraré que este capítulo falla si, llegado 2033:
- El número de empresas de comercio al por mayor e intermediarios del comercio en el DIRCE se mantiene estable o crece respecto a 2025, en vez de caer de forma sostenida.
- Las gestorías y asesorías siguen facturando por volumen de trámite, sin que se haya extendido un modelo separado de honorarios por asesoramiento.
- La intermediación de información sigue siendo rentable porque la automatización resulta poco fiable en la práctica y los clientes vuelven al intermediario humano tras probarla.
Cualquiera de las tres, comprobable en datos públicos, me deja en evidencia. La primera es la más limpia: son cifras del INE, publicadas cada año, y no admiten interpretación amable.
Fuentes
Este capítulo es especulativo. Lo que sigue son los datos verificables de partida, no pruebas de la proyección:
- INE, Directorio Central de Empresas (DIRCE), 1 de enero de 2025: el sector Comercio —mayorista, minorista e intermediarios del comercio— suma 625.664 empresas activas, el 18,9 % del total.
- INE, Encuesta de Población Activa, segundo trimestre de 2026: 22.779.000 ocupados en España.
- El riesgo de mediación del acceso al cliente en el taller se apoya en el capítulo 1 de este escenario y en la dependencia creciente del diagnóstico del fabricante.